Un breve vistazo a cómo funciona el cerebro de un apostador

La magia de las apuestas obedece a los principios más básicos de la biología, pero vaya que en los todos los casinos le han sabido sacar provecho. Cuando se gana dinero los niveles de felicidad se van por cielos, pero cuando se pierde la frustración es enorme. El sistema de recompensas del cerebro funciona de la misma manera que cuando se le da una mordida a una deliciosa barra de chocolate o cuando se va de compras al centro comercial.

Los niveles de endorfina se disparan y la sensación de placer que se experimenta es tal que se busca repetirla una y otra vez. Esto explica por qué uno siempre quiere regresar a seguir jugando, lo malo es que este tipo de placeres tienen un costo, unos más que otros, y el de las apuestas es el más gravoso que existe.

El cerebro transmite información a través de las neuronas

Para entender mejor cómo funciona nuestro cerebro en general, vamos por lo básico. El cerebro transmite información de una neurona a otra a través de señas químicas tales como la dopamina y las endorfinas. Existen millones de estas neuronas en nuestro cerebro, lo cual crea una red compleja y vasta que determina nuestro comportamiento.

La dopamina es la que funciona como motivadora

Sin duda la dopamina es la molécula que está detrás de nuestros patrones de comportamiento más importantes, esto debido a que es la está detrás de la motivación y el placer. La dopamina está presente en el enamoramiento, la lujuria, y cualquier actividad que provoque sentimientos de felicidad y bienestar.

Cuando se experimenta una sensación placentera, como ganar un premio en una máquina tragamonedas o comer un delicioso pastel, la dopamina entra en acción. Es entonces cuando el cerebro se entera de la existencia de estos satisfactores y trata de predecir cuándo van a aparecer de nuevo. Esto tiene su razón de ser y está ligado al instinto de supervivencia de los seres humanos, el problema es que cuando se una un exceso de dopamina y se sale de control, esto es lo que causa las adicciones.

Las endorfinas y el placer

Una vez que se comienza a jugar en el casino el cerebro recibe su recompensa, y la sensación se conoce de sobra. Ese nivel de excitación que hace que el corazón comience a latir más rápido; esa es la adrenalina haciendo lo suyo. Esto está respaldado por estudios científicos, y se ha demostrado por ejemplo que corre mucha más adrenalina cuando se juegan máquinas tragamonedas en comparación al blackjack.

El temor de perder dinero, o repudio a la derrota  

El cerebro tiene sus propios mecanismos para controlar las sensaciones desagradables, por ejemplo la de perder dinero. La mayoría de los jugadores se retiran cuando sienten que están por perder una parte importante de su patrimonio, pero hay quienes son menos sensibles a esta reacción y toman diferencias que les perjudican bastante.

De esto se aprovechan las máquinas tragamonedas, para eso están diseñadas. Y es que las recompensas al azar son mucho más poderosas que las que se pueden predecir. Cada que giran los carretes en una máquina tragamonedas se tiene la firme esperanza de que se va a ganar y eso genera cantidades enormes de dopamina. Si bien lo más probable es que se pierda dinero, la dopamina es la que sigue animando al cerebro y lo impulsa para que presione el botón una vez más, con la expectativa de ahora sí ganar el premio grande.

Esto quiere decir que las máquinas tragamonedas se apoderan de los centros de placer del cerebro, lo cual hace que sean tan llamativas y tan populares. El entender esto nos lleva a poder disfrutar mucho más de nuestros favoritos, porque estamos preparados para comprender lo que realmente sucede. Esto quiere decir que es más probable que se juegue por diversión y no para resolver un problema financiero.